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Hepatitis B

La hepatitis B es una infección viral.

Cada año, miles de personas de todas las edades se infectan con el virus, y unas 5,000 personas mueren por problemas al hígado (problemas hepáticos) de toda una vida y que han sido causados por la hepatitis B.

Los síntomas tempranos de la hepatitis B por lo general son leves y a veces pueden parecerse a la infuenza. La piel y la parte blanca del ojo pueden tornarse amarilla.

La infección no tiene cura.

Transmisión (cómo ocurre el contagio):

  • El contagio ocurre a través del contacto con sangre, semen y secreciones vaginales infectados.
  • Comúnmente se transmite a través del sexo oral, anal o vaginal y a través del intercambio de agujas entre usuarios de drogas.
  • Puede transmitirse de la madre al bebé durante el embarazo y el parto.

Complicaciones:

  • La infección crónica (de por vida) aumenta la posibilidad de sufrir de daños al hígado, cáncer de hígado y pérdida de la función hepática.

Prevención:

  • Vacuna contra la hepatitis B.
  • Abstinencia sexual.
  • Un matrimonio fiel y una relación monógama recíproca con una pareja no infectada.
  • Los condones de látex, si se usan correctamente todo el tiempo, pueden reducir el riesgo de contagio pero no lo eliminan. No existen estudios que comprueben si los condones de látex previenen la hepatitis B.

Tratamiento y/o cura:

  • No hay cura para la hepatitis B. No existe tratamiento para la infección aguda de la hepatitis B. Las infecciones crónicas (de por vida) se pueden tratar con medicamentos.
  • Un 90% a 95% de las personas infectadas con la hepatitis B se recuperán totalmente. El otro 5% se convertirá en portador crónico de la enfermedad y podrá recibir tratamiento con medicinas.

Datos adicionales:

La hepatitis B es una infección viral que se transmite a través del contacto con sangre o fluidos del cuerpo infectados, tales como semen y secreciones vaginales. Puede transmitirse de la madre al bebé durante el parto.

La mayoría de los adultos que se infectan con hepatitis B a veces pueden eliminar el virus ellos mismos después de unos pocos meses y podrán recuperarse completamente. Esto los protege de una infección futura del mismo virus. No obstante, 1 de cada 10 adultos nunca podrá eliminar el virus de la hepatitis B de su cuerpo. Dichas personas adquieren hepatitis B crónica y se consideran portadoras.

El virus de la hepatitis B ataca directamente al hígado. También puede causar un tipo de daño constante al hígado que finalmente puede provocar cáncer (cáncer hepático) y que puede causar la muerte. En estos casos, es posible que una atención médica adecuada ayude a disminuir estos riesgos, para que la mayoría de estas personas no mueran por complicaciones derivadas de la infección por hepatitis B.

Las mujeres embarazadas que están infectadas con hepatitis B pueden transmitirla a sus bebés durante el parto. Los bebés que nacen de madres infectadas pueden recibir inyecciones para evitar la posible infección. Desafortunadamente, la mayoría de los recién nacidos y los niños ya infectados permanecerán infectados por el resto de sus vidas.

Existe una vacuna que protege contra la hepatitis B. La mayoría de los bebés reciben la vacuna cuando nacen. Por cierto, muchas escuelas exigen que los niños reciban esta vacuna antes de ingresar a la escuela. Se recomienda que los adolescentes que no recibieron la vacuna contra la hepatitis B al nacer, consideren ponérsela.

La hepatitis B no tiene cura. Si la persona mantiene un buen cuidado médico durante la enfermedad, puede ayudar a disminuir el riesgo de muerte que existe por complicaciones derivadas de la infección de hepatitis B.

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Last revised: September 18, 2008